viernes, 31 de diciembre de 2010

Última Sopa de Ajo


Que mejor que despedir el año, con una sopa de ajo. Esta comida reconstituyente en los días fríos, me ha salido un poco más bravita que de constumbre. Acostumbro a medir mi rasera pizca de pimentón, en 'okal' de la Vera, como rojo elemento. Hoy he destapado el frasco, más bien latita, de las esencias pimentoneras de Aldeanueva del Camino, que me regalara un amigo autóctono, todo queda en Cáceres o lo que viene a ser media Extremadura. Abrí la latita con la punta de atrás del cuchillo que corta el pan y el ajo, y en algo más de un tercio del rojo, le añadí al pan ya rehogado en aceite. Las otras tres partes, del que acostumbro de la Vera y del año. Bravitas, pues le adorna un estandarte al escudo del Arcángel una escueta leyenda: 'pimentón picante'. Cierto es decir, que aunque bravas, están exquisitas. Sopas de Ajo, que como decía mi abuela –reviven a un muerto–. He de apuntar, también que, aunque las he tomado para comer, sobran y, sobran las palabras decir, que no hay mejor comienzo de Año Nuevo que un plato caliente exquisito como este.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Pollo, en trozos al horno

Cuando el supermercado de al lado de tu casa pasas por la sección de las bandejas de carnes, refrigeradas y bien iluminadas, ves que van del rojo al blanco en una escala gradual de colores y precios. Rojos de buey o ternera o vaca o añojo, hasta los más claros y menos caros del pollo. Pollo en bandejas. Si quieres algo rápido y que no sea difícil de preparar, eliges las pechugas. Lo más seco y caro del pollo. Los huesos son sinónimo de más barato y jugoso. Que se lo pregunten a mis hijos y al rabo de buey o toro. Si una cosa es tres veces más caro que otra con hueso, de inmediato, la elección pasa de la bandeja al bicho entero y sin plumas. Un pollo entero. Se afila el cuchillo y se despieza el pollo troceándolo. Se sacan las pechugas y se ponen a parte. Lo que costarían las dos pechugas, son las causantes de que podamos degustar gratis este esquisito plato que haremos con el resto.

Se ponen los trozos sobre la bandeja del horno a 180º untada un poco de aceite. En cazo aparte pondremos agua a hervir con una pastilla de caldo natural. Una vez disuelta y caliente en los primeros momentos se rocían las piezas. Como en cualquier asado es primordial añadir agua para evitar que se seque la carne. En sartén aparte, se fríen cuatro dientes de ajo bien picaditos. Al dorarse se le añadirán unos pocos champiñones en láminas y la carne roja de un pimiento. Se le añade una cucharadita de harina y se rehoga con un poco de agua. Finalmente se esparce en el horno sobre los trozos de pollo, remojando unos diez minutos más. Suculentos trozos de pollo, con champiñón, pimiento, caldo y ajo.

martes, 9 de marzo de 2010

María con Naranja



Termino de comer y miro el reloj para ver, si es pertinente por la hora llamar a un amigo a su casa. Preparo la frase, para soltarla nada más que descuelgue el teléfono. –Espero que no sean éstas intempestivas horas de siesta... –Estaba en los postres. Me dijo. Por un momento, pensé que aún yo no había tomado postre alguno. Así que tras colgar después de una grata e intensa conversación sobre unos gratos encuentros de esta mañana, me dirijo a la alacena en busca de una naranja. La pelo, la corto en rodajas finas sobre la tabla y acto seguido, me dirijo al armario. Recuerdo que la mayor parte de los postres en mi infancia llevaban de alguna forma u otra galletas María. Así que cogí una pocas y puse una rodaja de naranja entre dos galletas. Tras un tiempo en que el zumo es absorbido por las galletas (crujiente al gusto de cada uno), el postre está listo para saborearlo. ¡Buenísimas!

sábado, 27 de febrero de 2010

Sopa en el pan o pan en la sopa

Recuerdo en la infancia, ese corretear trasteando por la casa al corral y del corral a la casa, en que acababas yendo alguna vez a la cocina. Humeante sobre el fuego de la chapa estaba algún guiso o caldo a punto de estar listo para llevar a la mesa. El caldo, casi siempre había en cantidad, pues de ese pote, se sacaba varios cazos para entonar el cuerpo a sorbitos. Sobre tazones blancos del desayuno, ponía mi madre o mi abuela ese líquido preciado 'renovador de la vida'. Sobre ese caldo, mi abuela solía hacer la sopa con pan, no con fideos. Ese sabor del pan en el caldo, es uno más de las exquisitas combinaciones que el pan, alimento esencial, da cuerpo y sabor de un alimento tan especial como sencillo y humilde. El pan migado en un plato de leche, ha sido y supongo que seguirá siendo la cena de muchas personas mayores o, las sopas de ajo. Blancas, sin pimentón, cuando estabas algo pochillo, que en menos de 10 minutos las preparaba mi madre en una sartén y de ahí al plato. Las sopas de ajo con pimentón de la Vera, a las que confieso mi asidua afición desde hace tiempo...y el concepto por el que me quito el sombrero, y para mi totalmente desconocido: el de invertir los términos. En lugar de pan en la sopa, sopa en el pan. Costumbre que descubrí en la ciudad de los puentes sobre el Moldova, que tan gratamente me sorprendió, así como la calidad y medida de sus cervezas.