domingo, 3 de mayo de 2009

Gallina en Pepitoria

Antes que la media noche se lleve este Domingo de la Madre, –como si no lo fueran todos…–, quiero dejar un breve apunte recibido tantas veces. Recuerdo un viaje por tierras del norte, invitado por azar en un truncado banquete, pude degustar como pieza abatida de caza, un faisán. Recuerdo cierta similitud de ese rico estofado, con la rica gallina en pepitoria que una vez más mi madre nos ofreció hoy en su día.
Cebollas. aceite de oliva, unos cuantos dientes de ajo, un par de hojas de laurel y unos granos de pimienta negra, acompañarán a esta ave de corral, que tras regalarnos cada día su futuro tesoro, pasará a ser segundo plato. Eso si, con todo 'el honor del ave que no vuela, a la cazuela'.  Hacerla a fuego lento. Huyan de la olla a presión. En el momento de rehogar la gallina mover a menudo hasta haber conseguido homogénea la crema de cebolla. Un poco de vino blanco en pleno cocción y/o un chorrito de vinagre contribuirán en buena medida a este suculento plato.